Un reciente pero queridísimo amigo me cuestionaba hace poco sobre la importancia de Baudelaire en las letras modernas. El azar objetivo y su marea vertical e innegable me ha devuelto a César Moro para quien le roi de poètes fue, como para cualquier poeta que se precie de serlo, un hito, un ancestro, el diluvio que divide épocas y define lenguas. Fue quizás una piedra que toca a otra en tensión universal, el llamado al que no debemos permanecer sordos… peu importe. Aquí estás desde tu siglo nudo, nido. Nadamos incluso ahora en tus aguas.

No puedo evitar compartir un par de comunicaciones de la profesora Agnès Spiquel desde l`Université de Nantes, para quienes comprenden la lengua del Bello del Aire que sitúan su figura y sus flores en el XIX:
👏👏