Madrépora Editorial ha sido creada por Rocío Fuentes y Carlos Estela…

  • Tiempos recios de Mario Vargas Llosa, 2019

    Vargas Llosa ha vuelto a Centroamérica. Casi veinte años después de su novela sobre la dictadura del generalísimo Rafael Trujillo en República Dominicana (La Fiesta del Chivo, 2000), el autor peruano se traslada a Guatemala para construir una cautivadora ficción sobre la caída del gobierno del coronel Jacobo Árbenz y el asesinato del tosco títere que lo derrocara: Carlos Castillo Armas.

    Es, en cierta medida, una ficción histórica sobre una ficción. La novela detalla los vericuetos de la operación PBSuccess llevada a cabo por la CIA para neutralizar las reformas democráticas puestas en marcha en Guatemala. Una estrategia político-militar basada en una mentira. El gobierno estadounidense movilizó pertrechos, sicarios, opinión pública, mandatarios en diversos países centroamericanos para conducir una contrarrevolución bajo el pretexto del inventado riesgo que Árbenz suponía al pretender convertir a Guatemala en una cabecera de playa del comunismo soviético en América latina. Un personaje siniestro aparece al inicio del libro casi como una sombra para trazar el trágico boceto de este plan, el maléfico profeta de la propaganda: Edward L. Bernays y cuya única intención es proteger los intereses económicos de la todopoderosa United Fruit Company en esta parte del continente. Tan solo dos semanas en el país le bastaron para darse cuenta de que su obstáculo era el “amor desmedido por la democracia” del presidente Arévalo. Una línea que Árbenz continuaría tratando de copiar el modelo de los Estados Unidos. Es esta desgarradora ironía el telón de fondo sobre el que desfilan los personajes de Tiempos recios.

    En sus páginas rebrotan los habituales diálogos cruzados (o superpuestos) a los que nos tiene acostumbrados Vargas Llosa; la agilidad de la acción dosificada en capítulos breves como rounds precisos; un tiempo que avanza y retrocede controlando la tensión, capturando la atención, adiestrado por el también habitual narrador que conoce las ambiciones y los miedos de sus personajes hasta el punto de casi gozar con ellos. Un placer que para la gran mayoría de ellos resulta efímero, insípido, en la medida en que casi todos resultan siendo títeres orquestados por poderes oscuros. En este sentido, pensemos en la interrumpida cristalización del sueño demócrata social de Árbenz para “modernizar y sacar de las cavernas a Guatemala” que lo hunde en la inevitable constatación de su propia ingenuidad, pero también en las desapariciones de Enrique Trinidad y Johnny Abbes García. Tanto los cultos cándidos idealistas como los matones asalariados por los poderes de turno y que tropiezan en sus propias redes están imposibilitados de escapar de sus desgracias. Pareciera que solo las alianzas con los más altos poderes –como la que se sugiere entre la Madrastra (CIA) y Miss Guadalupe– garantizaran el éxito.

    En el epílogo, del cual podría haberse fácilmente desprendido la novela, en el que el narrador se desnuda en primera persona, se desata, por consiguiente, una táctica de verosimilitud que hacia el fin se homologa con el discurso y juicio del articulista de diario y finaliza con una diatriba anticastrista. Sin embargo, a pesar de –y, precisamente por– operar desde la anécdota contemporánea termina de construir el perfil de un personaje como el de Marta Borrero (Miss Guatemala) de una sublime complejidad que se debate entre la ostentación, la seducción, la sagacidad, el ridículo y deja traslucir una deliciosa probable conspiración contra su amante: Castillo Armas.

    Marta Borrero ecuerda por instantes a Doña Bárbara y esto, al tratarse de una ficción histórica impide que acusemos a la obra de apoyarse en un viejo estereotipo por la sencilla razón de que la realidad, a menudo y como parece ser en este caso, está plagada de ellos. Ciertamente, Marta despierta una fascinación en los hombres que le permite conseguir sus objetivos usándolos como medios. Este poder está asociado en la narración, por supuesto, con su voluptuosa belleza física, su audacia e inteligencia, pero también es atribuido a fuerzas sobrenaturales: “¿Era Miss Guatemala una niñita inocente o un ser diabólico? (p. 127) que le permiten seducir las fuentes del poder.

    Convendría revisar la antigua dicotomía entre civilización y barbarie que vuelve al ruedo en Tiempos recios de manera bastante evidente en la figura de su esposo, el doctor Efrén García Ardiles quien abandonado y exconvicto llega a preguntarse si su decadencia se origina luego de violarla y embarazarla a los quince años (es decir, abandonarse a sus instintos primarios) y verse obligado a casarse por el padre furibundo quien lo visita para darle ese ultimátum en su consultorio entre “estantes con libros y objetos primitivos maya-quichés…” (p.36); una alegoría de su lucha interna. Más adelante, el mismo afirmará que: “En Guatemala, la historia retrocedía a toda carrera hacia la tribu y el ridículo” (p. 125). En este vaivén no solo se encuentran los personajes, el país entero, es arrastrado hacia la temida oscuridad primigenia. El clímax ocurre en la escena macabra a cargo de los tonton macoutes de Papa Doc: “más que matanza, una fiesta bárbara, primitiva, un ritual. […] como en los tiempos remotos, los de las cavernas y las selvas prehistóricas” (p. 332).

    Con esta novela, Premio Francisco Umbral al Libro del Año en 2019, se entabla un diálogo evidente con La Fiesta del Chivo pero su amplitud es mayor. El caso guatemalteco –o dominicano– resulta un triste epítome en el que no solo se condensa un pasado latinoamericano doloroso sino que ayuda a identificar responsables y comprender su cruda gestación y las implicancias que tiene en el presente compartido que vivimos. Es denuncia, es reivindicación, es un recordatorio de situaciones que no han variado gran cosa, de tenebrosos procedimientos de control e intrincados mecanismos del poder que se han perfeccionado con los años y progresos tecnológicos.

    En tiempos de la posverdad, es una lectura ineludible.

    [Texto publicado originalmente en Americanistes]

  • El doctor Edmundo Escomel Hervé publicó en París, en 1908, el pequeño libro Arequipa et sa physionomie climatérique del que extraigo el siguiente sugerente pasaje sobre la famosa «nevada» arequipeña.

    Muchas veces al año, la atmósfera de Arequipa presenta un estado particular, del cual no se ha dado cuenta lo suficiente. Ha sido estudiado por los doctores Lorena y Corrales Díaz y por el señor Marchant, ex director del observatorio salesiano. Es conocido como «nevada», apelación extraña aunque popular y que no obedece en nada a su significación, es decir, el acto de «nevar» puesto que la nieve jamás cae en las «nevadas» de Arequipa. Desde el punto de vista patológico, la «nevada» se caracteriza por un estado atmosférico que actúa sobre una gran cantidad de habitantes de la ciudad produciéndoles un estremecimiento que se traduce tanto por una excitación como por una depresión del sistema nervioso.

    Este estado se calma o desaparece con las lluvias o las tormentas, aunque estas últimas caen más bien a varios kilómetros de la ciudad, en particular en las montañas del norte o noreste.

    Es necesario recalcar durante estos días que los individuos están cargados de electricidad, a tal punto que es muy fácil hacer brotar chispas frotándose los cabellos con un peine y si se toma un pequeño gato por las cuatro patas y se frota vigorosamente su lomo contra una frazada de piel de vicuña, se ve crepitar una chispa como si se tratase de una botella de Leyden.

    Todo esto de acuerdo a las teorías formuladas hasta el momento sobre la naturaleza de las «nevadas», pero, lo repito, la última palabra no ha sido pronunciada y no lo será sino luego de nuevos estudios con aparatos de observación más perfeccionados que aquellos de los que disponemos en la hora actual.

    Edmundo Escomel. Arequipa et sa physionomie climatérique. París, A. Maloine, 1908. [Trad. Carlos Estela]
    Foto: Benjamin Dumas

    Edmundo Eusebio Escomel (Arequipa, 1879 – Lima, 1959) fue hijo de Pierre Escomel, natural de Lyon (Francia) y Carolina Hervé. Miembro correspondiente de la Sociedad Anatómica de París. Publicó varios títulos sobre la enfermedad de Carrión, la fauna arequipeña, las termas de Yura y uno que inquieta nuestra curiosidad: «La escupidera pública como elemento de defensa social eficaz» (Madrid, 1920)

  • El sitio web Fotomanifeste, como sugiere su nombre, es un espacio digital para difundir diversos manifiestos, poéticas, percepciones sobre la práctica fotográfica desde su origen. Allí están los fundamentos que impulsaron a Daguerre, Talbot, pero también a Moholy-Hagy. Se recogen también fragmentos de Darwin o Conan Doyle.

    Esta página, editada por la historiadora de la abstracción en la fotografía, Kathrin Schönegg y Bernd Stiegler como parte de un seminario en la Universidad de Constanza está en línea desde 2005 y es una herramienta muy útil para comprender el ideario y las motivaciones que despierta la fotografía.

    Fotomanifeste

  • El fotógrafo estadounidense Alfred Stieglitz y su banda de la Photo-Secession publicaron la revista Camera Work desde 1903 hasta 1917. Desde ella impulsaron su proyecto por otorgar a la fotografía su investidura entre las bellas artes a través del pictorialismo. Artistas como Clarence H. White, Marius de Zayas, Gertrude Käsebier y otros norteamericanos y muchos europeos se dieron a conocer entre sus exquisitas páginas en lo que corresponde a contenidos, diseño editorial, impresión y formato. Stieglitz, quien además de fotógrafo era galerista, editor, mentor, pero sobre todo un ideólogo de la imagen, introdujo la obra de Picasso en Estados Unidos (por citar un solo ejemplo de criterio y grado de influencia) y toda su poética visual, su apuesta por la orientación que debía tomar la fotografía, a través de Camera Work.

    La colección de la revista Camera Work de Stieglitz puede descargarse desde la web gracias al esfuerzo de las universidades de Brown y Tulsa:

    http://modjourn.org/render.php?view=mjp_object&id=CameraWorkCollection

    Una conferencia de la profesora Kirsten Hoving sobre Stieglitz y Camera Work:

  • Londres, 1 de agosto de 1839

    ¡Oh! Gracias por su carta, mi querida Olympe. ¡Acaba de caer como una gota de rocío sobre mi corazón! Figúrese, querida, que ya van seis días que hace un tiempo bandido (como diría Chabrié). Hace seis días que no ha pasado una sola hora sin llover. Sin embargo, seamos justos, hay variedad –truenos, viento, granizo, nieve, frío más o menos penetrante, más o menos vivo–. Aquello que llamamos cielo y que se compone en todas partes de sol, estrellas, capas azules o grupos de nubes de diversos colores es aquí es un enorme lecho de plumas grises oscuras descendentes que se funde en aguas sobre la gigantesca y sombría ciudad. –Definitivamente este país solo podría encantarle a los patos– En lo que respecta a los hombres condenados a patinar en el fango y a los desafortunados gatos que carecen incluso del inocente gozo de pasearse sobre los canalones, ¡su existencia es aquí profundamente miserable! En estos momentos me encuentro sola en mi cuarto –luego de hacer la cena más lamentable que un proletario o un Paria podría hacer– Tenía una invitación en la ciudad, pero aquí las invitaciones cuestan caro –en vestido, en carro, en shellings para los domésticos, por último, en aburrimiento, que ahora acepto el mínimo que puedo– ¡Oh, París, ¿dónde estás?

    El correo no pudo llegar ayer por causa del mal tiempo. Tiemblo de miedo por mi travesía –¡me enfermo tanto en el mar! ¡Bah! Olvidemos todo eso –voy a releer su carta.

    Usted bien sabe, mujer extraña, que su carta me hace estremecer de placer…

    Usted dice que me ama – que yo la magnetizo, que la llevo al éxtasis.

    ¿Juega usted conmigo, tal vez? Pero… tenga usted cuidado –hace buen tiempo tengo el deseo de ser amada apasionadamente por una mujer– ¡Cómo quisiera ser un hombre para ser amado por una mujer! –Siento, querida Olympe, que he llegado a un punto en el que el amor de ningún hombre sabría satisfacerme; ¿el de una mujer, quizás? La mujer tiene tanto poder en el corazón, en la imaginación, tantos recursos en el espíritu – Pero, usted me dirá, no pudiendo existir la atracción física entre dos personas del mismo sexo, este amor canto apasionado, exaltado, que usted sueña no podría realizarse de mujer a mujer – Sí y no – Existe una edad en que el deseo cambia de lugar, es decir, el cerebro lo engloba todo – ¡Pero todo lo que escribo va a parecerle una locura! Desgraciadamente, usted no comprende, ¡Oh, Dios! la mujer, el hombre, la naturaleza como yo las comprendo – Es absolutamente necesario que haga este invierno un curso para usted y dos o tres más de mis simpatías – Ahora vivo una vida inmensa – completa –  es necesario, querida hermana, que la haga creer en mi vida. Mi alma, por así decirlo, está liberada de su envoltura; vivo con las almas. Me identifico tanto con las almas, sobre todo con aquellas que están un poco más en sintonía con la mía, que puede decirse que tomo posesión de ellas. Desde hace mucho yo la poseo – sí, Olympe, respiro por su pecho y por todas las pulsaciones de su corazón – Es necesario que un día, a riesgo de horrorizarla, todo lo que usted lamenta, todo lo que desea – y de qué mal sufre. – El poder de ver más allá es la cosa más natural – Eso es todo. Simplemente un alma que tiene el poder de leer lo que le sucede a otras almas – el magnetismo no es más que la superioridad de fluidos de un individuo sobre los fluidos de otro. Ve usted, querida, que para mí el amor, quiero decir, el amor verdadero, no puede existir más que de un alma a otra – y es muy fácil concebir el amor – dos mujeres pueden amarse con amor – dos hombres ídem – Todo esto para decirle que, en este momento, siento una sed ardiente de ser amada. Pero soy ambiciosa, exigente, tan golosa o sibarita a la vez que todo aquello que me ofrecen no me satisface en lo más mínimo – Mi corazón se compara a la boca de los ingleses – es un abismo en el que todo lo que cae es triturado, aplastado y desaparece.

    […]

    Fragmento traducido por Carlos Estela.

    La carta en cuestión aparece en la correspondencia establecida por Stéphane Michaud: Flora Tristan. La Paria et son rêve. Paris, Presses Sorbonne Nouvelle, 2003.

  • Un reciente pero queridísimo amigo me cuestionaba hace poco sobre la importancia de Baudelaire en las letras modernas. El azar objetivo y su marea vertical e innegable me ha devuelto a César Moro para quien le roi de poètes fue, como para cualquier poeta que se precie de serlo, un hito, un ancestro, el diluvio que divide épocas y define lenguas. Fue quizás una piedra que toca a otra en tensión universal, el llamado al que no debemos permanecer sordos… peu importe. Aquí estás desde tu siglo nudo, nido. Nadamos incluso ahora en tus aguas.

    No puedo evitar compartir un par de comunicaciones de la profesora Agnès Spiquel desde l`Université de Nantes, para quienes comprenden la lengua del Bello del Aire que sitúan su figura y sus flores en el XIX:

  • david-bonaparte-franchissan
    Napoleón atravesando el puerto de San Bernardo por Jacques Louis David (detalle)

    Profesores de francés amantes de la figura del emperador Napoleón pueden emplear estos videos, producidos por la Fundación Napoleón, que describen en un minuto algunos detalles particulares y representativos de la historia napoleónica.

    ¿Era realmente pequeño, Napoléon? ¿Por qué ocultaba la mano en el saco? ¿Cuáles fueron las razones de su muerte? Thierry Lentz, director de la fundación se encarga de aclarar tus dudas imperiales en un minuto.

    La brevedad y claridad, à mon avis, convierten a estas «pastillas» de cultura francesa en potenciales herramientas pedagógicas.

    Cuéntanos cómo las utilizarías tú.

  • Kranker teddyLo lleva atado al cinto, el teléfono inteligente… La voz de Montaner se acerca y aleja como marea de melaza en mi memoria, al ritmo de las caderas de la dama de limpieza, destapando mañanas escolares de músicas atrapadas en el tiempo como una medicina para no crecer, para no salir de la vida de telenovela que es la jaula, el regalo del entretenimiento, el grillete edulcorado y desapercibido.

    Pienso que no hay nada malo en ese juego adolescente de pareja que describe a través de las primeras estrofas… ¿quién querría tararear canciones de esposos que discuten por el presupuesto, familias que no dejan de darse un beso mientras preparan la lonchera, de madres que reclaman sanciones inadecuadas en la escuela? En su lugar, tenemos los placebos de la princesa, el guerrero… el oso de felpa, listos para descongelar en el microondas.

    Don Ricardo y su caña de azúcar se hacen más densos y erupcionan. “Me va a extrañar” asegura, como el niño que sabe que su llanto hará regresar a mamá. Posee la certeza absoluta del que se ha servido de su engreimiento para conseguir todos sus caprichos. Augura para la examada crepúsculos solitarios, suspiros y vacío. Solo la muerte, luego de Él, padre.

    El punto, sin embargo, es un verso que se contiene en repetir, tal vez consciente del exceso:

    Me va a extrañar… Cuando tenga ganas de dormir y acariciar.

    Contiene con la cruz, el coito y lo disfraza, pasivo. Una tierna historia de cucharas que ha terminado. Has perdido tu Teddy. A ver ahora a quién…

    La realidad es que, como el infante, teme convertirse en extraño, teme el bosque oscuro que predice para la muchacha. Duda (quizás Ella ha encontrado a Otro), pero contenido por el estereotipo, por el orgullo, por esa garantía que guardamos los hombres a partir de recuerdos de tiempos compartidos, de intimidades conquistadas, que nos lleva a pensarnos dueños de nuestras parejas, es incapaz de reconocerlo. Teddy en la armadura, detrás de su banda de amigos; tirando piedra, escondiendo la mano.

    Solo don Ricardo sabe las razones de la ruptura, pero únicamente tenemos su veredicto. Algo me hace pensar que Ella encontró mejor partido o sencillamente prefiere aquel jardín para ella sola y, por ello, perdió el juicio y la compasión del jurado.

    Acaso nos queda el consuelo de que este tercermundista soundtrack de nuestras vidas, está un poco más lejos de desearle la muerte al sujeto que abandona al amado como algunos de los siempre nuevos ritmos del momento: …que se claven espinas en tu corazón…

  • Carne nueva, carne de niño, carne rosa, carne naciente,

    Carne símbolo de amor, carne símbolo de esperanza,

    Carne virgen, tierna carne, pálida, cálida, inocente,

     

    Es por ti que tomo, tímido, el incensario

    Que pondrá sus perfumen en el umbral de la vida

    Donde tus ojos van a abrirse y mirar sin ver.

     

    ¡Carne blanda, informe aún, láctea, indefinida,

    Que la madre estrechará en un gesto ferviente,

    Que fue su razón, su amante, su ansia!

     

    ¡Cosecha misteriosa en tierras de la nada,

    Carne surgida a las claridades, planta púrpura, abrazada

    Y extendiendo hacia el cielo sus palpitantes ramas!

     

    Carne que los artesanos festejan a su llegada,

    Amoldan con sus manos, riegan con felices llantos,

    Carne débil, gemebunda, carne temblorosa, carne desnuda,

     

    ¡Carne que retiene los ojos, los labios y los corazones!

    ¡Carne que se pliega bajo su peso, carne muda, sorprendida,

    Carne que hizo el sol con la carne de las flores!

     

    Pareces aquí abajo de una caricia nacida

    Y crecerás largo tiempo…

    A los veinte años

    Una voz te dirá: “Ven, sígueme…

    Mata

    o Muere…

    La plaga de Barzun

    [Aparecido originalmente en La terrestre tragedia y reproducido por la revista de la Asociación Médica de París, 1925. Traducción: Carlos Estela]

     

     

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    Hace poco escuchaba a Sandra Barragán, especialista colombiana en TIC y educación, dar una idea al vuelo sobre cómo utilizar este pájaro del Twitter en clase. Ella recomendaba invitar a los estudiantes a expresar sus opiniones, reflexiones, interrogantes a través de esta red social aplicando la concreción en la argumentación. Removió algunas ideas que trabajamos en el taller Literatura & TIC que dicté en la Casa de la Literatura y me animé a proponer esta actividad para trabajar con Twitter desde blogs.

    La idea es que desde nuestro blog podamos publicar una entrada en la que incrustemos un tweet sobre el cual queremos trabajar. De esta manera podemos centralizar el trabajo que se haga a partir de una comunicación particular a través de un tweet.

    Veámoslo con un caso práctico. Elijamos un tweet sobre el que deseamos que nuestros estudiantes comenten demostrando su poder para resumir sus ideas y transmitirlas lo más claramente (en 140 caracteres!!!), apoyados, si así lo desean, con imágenes o gif, incluyendo a otras personas en la conversación, entre otras posibilidades. Yo encontré uno que llamó mi atención sobre el Día Internacional de la Mujer Rural, pues realicé la búsqueda hoy, 15 de octubre. Es decir, es importante que nos demos cuenta de podemos trabajar temas de actualidad utilizando estas redes. Me pareció un buen tema para iniciar una conversación.

    Nuestro objetivo, hoy, es crear una entrada en la que incrustemos el tweet que hayamos escogido para realizar nuestra actividad como se ve a continuación:

    De esta manera, todos los estudiantes pueden tener acceso rápido al tweet y realizar la actividad propuesta (comentar, investigar, medir el impacto de un tema o tendencia), volver a ella cuantas veces lo deseen para seguir la conversación en la que participan sus demás compañeros o compañeras. Así también podremos compartir nuestros resultados con otros colegas de nuestra institución y otras personas interesadas en el tema.

    Recuerda que podemos incrustar un tweet que nosotros mismos hayamos preparado especialmente para nuestros fines.

    A continuación, comparto una presentación en prezi en la que doy algunos detalles adicionales, además de mostrar cómo incrustar tweets en tus entradas de tu blog en wordpress.

    Trinos en el aula. Ideas para usar Twitter con tus estudiantes.